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3 ene. 2018

S.O.S HONDURAS, ANTE LA DICTADURA Y DESHONESTIDAD DE LOS MEDIOS OFICIALES DEL GOBIERNO HONDUREÑO

Resulta que cuando uno está escribiendo, generando opinión, subrayando el acontecer informativo de Honduras, asume un compromiso de honestidad y sinceridad en lo que piensa, de honradez. Difícil ser objetivo cuando todas las personas son víctimas de sus circunstancias e influenciadas por su entorno. La objetividad no existe ni en el periodismo ni en la vida misma. Somos humanos con sentimientos; creencias, tristezas, enojos, alegrías etc. no somos robot ni objetos ¿cómo ser objetivo entonces?. Si soy católico por favor no me pidan que piense como un musulmán. Cuando se opina, exijo de cualquier ser humano pensante; la honestidad, la honradez y que manifieste criterios y argumentos convincentes, honestidad para decir y poner los punto sobre las íes. Así que independientemente de los diferentes criterios políticos de cada quien, vale aclararlo.

Así un director o el dueño de la imprenta o medio de comunicación debe siempre exigirle a sus empleados periodistas más que objetividad en la información ese valor que tanto se ha perdido: LA HONESTIDAD. La verdad no es una sola de quien tenga más “galillo” poder o dinero para enunciarla. La verdad es una suma de hechos evidentes que se van formando a medida el tiempo pasa. Y es la primera obligación del periodismo, apegarse a la verdad lo más que se pueda. De hecho en el 2012 reunidos en Harvard prestigiosos periodistas, en largos debates fue ese el primer elemento del periodismo al que llegaron acordar, repito; apegarse a la verdad. Segundo elemento es la lealtad ante todo a los ciudadanos. Un periodista que no es leal, que se siente traicionado porque buscaba canonjías en el poder, es más peligroso informando, explota como un “terrorista mediático de la información”, actúa motivado más por el odio, por el sentimiento de rabia que por la lealtad a su público. Este especimen de energumenos son altamente ponzoñosos y destilan veneno sin analizar las consecuencias. Tercer elemento es la disciplina de la verificación, este aspecto lleva a lo primero, para apegarse a la verdad debe verificar los datos, las fuentes, de lo contrario se deja la verdad en el abismo. Hay otros elementos que serán para otra ocasión analizarlos.

En lo particular agregaría que en el periodismo debe evitarse ocultar información relevante e importante por motivos políticos e ideológicos. Hoy no es posible por las redes sociales, el internet en general que esto se hace más difícil, por lo tanto jugar así es arriesgarse a ser más evidentes en su deslealtad, en su adrede manipulación de la información. Por ejemplo, en la redes circuló que el connotado científico hondureño Sir Salvador Moncada, renunció como embajador de Marca País en Honduras y dirigió una carta a JOH. Y como siempre estoy acostumbrado a dudar, sobre todo porque en las redes así como encontramos mentiras, igual hay verdades que los medios tradicionales ocultan, busqué verificar dicha información en internet y dicha noticia está publicada hasta en medios salvadoreños y algunos medios no oficiales del gobierno hondureño. El científico según la carta dice: “Los acontecimientos de las últimas semanas indican que el Gobierno de la República, en su afán de continuar en el poder y subvertir la voluntad popular, no sólo ha recurrido al fraude electoral sino que además ha hecho uso de cualquier tipo de medidas incluyendo la represión violenta de la población. Esa conducta es totalmente inaceptable en una sociedad democrática y sus resultados han creado conmoción en el mundo”. También agrega: “Honduras es un país donde además, sistemáticamente se han irrespetado los derechos humanos y se ha asesinado líderes políticos, entre otros, distinguidos dirigentes de las comunidades indígenas como Berta Cáceres. El gobierno que Ud. preside continúa acusado de inacción en la resolución de esos casos o, peor aún, de colusión con los responsables de crímenes”. Si es así me sorprende la honradez, honestidad y verdad de este ilustre caballero orgullo de América. No es que dude de personas honorables, pero en Honduras tenemos un Cardenal muy “ilustrado” respetado hasta cierto punto, pero que de una manera dantesca, informal y parcializada condena los que piden y se indignan por la corrupción y el fraude de las elecciones, lo que para él es su verdad: “que le estamos quitando la paz a Honduras, en esas protestas violentas, quemando llantas” Esto es creíble porque lo veo y lo escucho de su boca con su ceño fruncido, sobretodo por el antecedente de la actitud hipócrita y vil del Cardenal Oscar Andrés Rodríguez en el golpe de estado de 2009.

Los “grandes” medios hondureños ante esa importante noticia, no han desmentido esa carta que el científico hondureño envió a JOH y están atentos al veneno que expulsa el cardenal Rodríguez.

Al amigo partidario nacionalista, aquél que no está de acuerdo en otro gobierno que no sea el de Juan Orlando Hernández, o que no está de acuerdo en que La Alianza del país gobierne, si es honesto, honrado de corazón, cristiano que ama nuestra patria, que desea trabajar por su familia, déjeme decirle que usted en su silencio cómplice al no condenar un fraude tan evidente, está tomando la actitud de aquella madre que su hija llora desconsolada y denuncia que el padrastro o el mismo padre abusa de ella, entonces esa madre le dice; --calla, calla hija, ¡por favor cállate!. que no tenemos donde ir, como voy a trabajar y mantenerte, por favor calla. No seas mentirosa.

Por supuesto que son casos diferentes, pero hay que admitirlo: la patria es abusada, es violada y vilmente torturada, no se haga de oídos sordos ante esos clamores porque usted está omitiendo o suprimiendo su integridad y sus valores.
Tan difícil es para que este señor Juan Orlando Hernández quien pretende gobernar el país, entienda que no es un odio a él en sí mismo, pues es un humano, un padre de familia, una persona que tiene sentimientos, pero que al escucharle hablar así como en esa cadena nacional de hoy, quienes tuvieron la valentía de escucharlo y soportar su acostumbrado cinismo, escucharlo hablar nos produce náuseas como cuando un perro vomita y vuelve comerse su propia vomitada. ¿Cuándo entenderá que la mayoría de hondureños no quieren ser espectadores de sus mentiras y cinismos?, ¿cuándo entenderá que la corrupción de este gobierno nos produce náuseas y vómitos como sus palabras?.

Villanueva, Cortés 2 enero, 2018
Josué E. Polanco
polancoedmundo1986@gmail.com